29 y 30 de julio 2022

En la isla de Møn se encuentran unos acantilados sobre el mar Báltico que son uno de los highlights que ver en Dinamarca. Algo idílico, apartado y solitario, creíamos en nuestras fantasías viajeras que soñábamos en casa. De repente un bofetón de realidad nos ayudó a entender que el resto del mundo también está de vacaciones y seguramente querrá visitar las mismas cosas que nosotros…

Møns Klint

Con el recuerdo de la puesta de sol de ayer, y quedando alguna de las plazas buenas de pernocta libres porque la hora de salida suele ser entre las 10 y las 12 en función del lugar, dejamos atrás el bonito puerto, con alguna duda de si quedarnos otra noche más con vistas al mar. Decidimos proseguir que nos espera naturaleza y soledad, o eso creemos. En los acantilados de Møn hay un parking donde según hemos podido leer se puede pernoctar, así que hoy lo intentaremos.

Muchos vehículos por la carretera, y al acercarnos vemos actividad en las poblaciones próximas. La llegada por una carretera estrecha y sombreada no hace presagiar la cantidad de gente que encontramos al girar una curva. Coches hasta la bandera pero seguimos las indicaciones de una autocaravana dibujada, hasta encontrar un sitio libre. Preguntamos en el centro de información y nos indican que no se puede pernoctar, lo intentamos de nuevo con la persona que se encarga del parking y nos dice que lo podemos hacer sin problema. Demasiada gente, demasiadas dudas.

Seguimos entre la marabunta el camino buscando rinconcitos que deparen buenas vistas de los acantilados. En uno de ellos, vemos las escaleras que baja al mar con una fila de hormigas humanas que se amontonan hasta la playa. Lo sentimos pero la decisión ya está tomada, caminaremos un poquito por la cornisa y a otro lugar que hoy no sintonizamos la frecuencia necesaria para disfrutar del espectacular lugar.

Buscamos una zona de aparcamiento gratuita en Klintholm Havn a 15 minutos de los acantilados y nos encontramos con un pueblo con encanto. Bares, tiendecitas, restaurantes y una playa donde poder remojarnos los pies junto a cuatro lugareños que se bañan. Tranquilidad, lectura y algún paseo, a partes iguales en la receta, para pasar la tarde y una noche relajada.

A la mañana siguiente, empiezan a llegar coches y aparcan a nuestro lado, por lo que sin mirar atrás emprendemos la marcha no fuera el caso que nos quedáramos encerrados. Llegamos y paseamos por las calles de Stege dónde Eva se tiene que reprimir en lo que a compra de lanas se refiere, dado que en Dinamarca encontramos una en cada puerto, ciudad o pueblo. Alguna compra en el súper donde hacemos una pequeña selección cervecera y seguimos circulando hasta la ciudad de Næstved, ya fuera de la isla de Møn.

Un área de pernocta gratuita con todos los servicios no servirá para poder pasar la noche sin gastar una corona. Tenemos el centro de la ciudad muy cerca así que nos acercamos a dar una vuelta, y hay diversos restaurantes japoneses en nuestra ruta. Me encamino a entrar pero el señor presupuesto se interpone en la entrada y me dice que siga caminando que aquí no hay lugar para nosotros.

Una bonita iglesia, y alguna plaza con encanto antes de volver a casa. La tarde será de trabajar, leer, y preparar alguno de los días posteriores que nos estamos acercando a la capital, toca buscar sitio donde dormir y un poco de planificación de vez en cuando no viene mal.

Ruta

199 km: Korsør – Møns Klint – Klintholm Havn – Stege – Næstved

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